Gato siamés: una raza muy antigua y muy bella

Gato siamés

Gato siamés – los gatos siameses son felinos con una larga historia. Son apreciados por su belleza y elegancia. Conoce más de esta fabulosa raza aquí.

El gato siamés es una de las razas más antiguas del mundo: la primera descripción de un gato con sus características es del año 1350. La raza procede del reino de Siam, que es actualmente Tailandia. El gato siamés moderno que conocemos hoy en día llegó a Inglaterra desde Tailandia en el 1890. Éste ha prevalecido como actual estándar de la raza. Con el paso del tiempo se han convertido en animales domésticos que pueden encontrarse en cualquier parte del mundo.

Se afirma que a los gatos siameses se les ponían dentro de la tumba de los reyes tailandeses y al salir por un agujero preparado para ello, se decía que el alma de los reyes fallecidos estaba dentro del gato. De esa manera podría estar presente cuando se coronara al siguiente rey. De allí que este gato cuente con características nobles y señoriales llenas de elegancia y belleza.

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Gato siamés: características

El siamés es un animal de tamaño mediano que tiene un cuerpo muy esbelto y una cola larga y estrecha hacia la punta. Tiene orejas punteadas y sus ojos, separados, son de color azul. Su pelaje es corto y suave. El carácter de estos animales es muy delicado. Son gatos sensibles y muy nerviosos, con mucha personalidad. Su cuerpo es elegante, flexible. La cabeza suele ser de tamaño medio, y bien equilibrada. Las orejas tienen forma de triángulo, son más anchas en su base y el cuerpo es largo y definido.

Gato siamés: carácter

El gato siamés es un felino muy activo, lleno de mucha vitalidad que necesitará moverse  con frecuencia. Aunque no pueda decirse que es un animal inquieto, sí es necesario atenderlo como es debido para evitar problemas en casa. No es la raza apropiada si se quiere un gato tranquilo. Como todo gatito, éste requiere de actividad física diaria con juegos, saltos, juguetes o cualquier o tipo de actividad que le permita canalizar energías y distraerse. Esto, igualmente, es una buena manera de mantenerlos en forma, evitando así el sobrepeso.

Generalmente los machos son más grandes y más impetuosos, aunque tienen a ser más independientes, mientras que las hembras son más dóciles y silenciosas. Esto es importante al momento de adoptar a un gato siamés, ya que permitirá conocer mejor a lo que se espera.

Potenciar los actos buenos de esta raza con premios, mientras se castigarán los negativos, es una excelente manera de llevárselas con el siamés. Son gatos independientes, territoriales y un tanto tercos. Así que es reforzamiento positivo debe ir a la cabeza de cualquier socialización que deseemos hacer.

Gato siamés: cuidados

En líneas generales, puede decirse que los siameses son animales realmente limpios. Gustan de acicalarse durante horas. Eso sí, procurar la limpieza y ayudar al animal a mantener su entorno limpio es una tarea que debemos llevar a cabo. Lo mejor es acostumbrar al gato a recibir baños desde pequeño. Con agua tibia y champú para animales quedará limpio. No puede olvidarse que aparte de los baños, se debe cepillar el pelo del animal varias veces a la semana. Así se evitarán las  bolas de pelo o cualquier otro problema que pueda obstruir el tránsito intestinal del felino.

La supervisión médica veterinaria junto con el aseo general de sus areneros son medidas preventivas que no pueden faltar.

Gato siamés: curiosidades

El gato siamés tiene una serie de historias que son muy interesante. Aquí te mostramos algunas de las curiosidades más llamativas de esta raza.

  • El gato siamés fue una raza de gatos muy amada por la familia real tailandesa antiguamente. El rey y su familia tenían de forma exclusiva, en su palacio, varios ejemplares de siameses y los consideraban como animales puros y sagrados por su color blanco.
  • El gato siamés procede del antiguo reino de Siam: adentrándonos en la historia de la raza, el gato siamés aparece en un manuscrito 1350 en el antiguo reino de Siam, lo que se conoce como Tailandia en la actualidad. No llegó al Reino Unido hasta el siglo XIX donde fue exhibido en el Crystal Palace de Londres.
  • Antiguamente se creía que cuando una persona importante fallecía en el reino de Siam, se colocaba un gato siamés cerca de su cuerpo ya que se pensaba que el animal recibía el espíritu de quien moría. El gato se convertía en el guardián de la persona fallecida.
  • El popular gato siamés tradicional o thai es mucho más pequeño y compacto que el moderno, que es mucho más esbelto.
  • El gato siamés macho suele pesar entre cuatro y cinco kilo: la hembra entre dos kilos y medio y tres kilos, aproximadamente.
  • La actividad es parte importante de esta raza: el gato siamés es un felino activo. Esto hará que sea de vital importancia dedicar tiempo diario a jugar con él. Si se llega a quedar solo en casa y se aburre, lo más probable es que haga travesuras que algunos pueden no desear en absoluto.
  • El gato siamés es un felino cariñoso con todos los miembros de la familia y bastante sociable con las personas. Este gato busca la compañía de sus dueños, disfruta mucho jugando con ellos y emite una gran variedad de maullidos especiales para comunicarse con nosotros. Se trata de un gatito parlanchín. Si no le haces caso, lo más probables es que se deprima. Este gato odia la soledad y no soporta la para nada indiferencia.
  • Los colores del gato siamés pueden presentar variaciones. El cuerpo de este gato es más oscuro en las zonas donde la temperatura corporal es menor (en patas, cola, cara y orejas). Esto se debe a un gen que hace que los pigmentos del gato se fijen en puntos más fríos. El resto de la anatomía tiene una coloración más clara. Los gatitos son totalmente blancos al nacer debido a la alta temperatura del cuerpo de la madre.
  • El gato siamés es un felino muy activo sexualmente. Este alcanza la madurez sexual muy pronto y puede tener grandes camadas. El celo es intenso y se caracteriza por maullidos especialmente escandalosos y marcajes pronunciados.
  • Los primeros ejemplares de gato siamés solían sufrir estrabismo. Con el paso del tiempo, gracias a los cruces selectivos, esta característica se fue corrigiendo pero aún hoy puede producirse.

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