Los perros de la Cruz Roja | Dogalize

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Los perros de la Cruz Roja | Dogalize

Siempre se ha dicho que el perro es el mejor amigo del hombre por su fidelidad y acompañamiento; sin embargo, estos animales han tomado un nuevo papel en el desarrollo psicosocial de las personas, especialmente en niños y ancianos.

En la Cruz Roja seccional Cundinamarca y Bogotá, se lleva a cabo un proyecto denominado ‘Rescatando sonrisas’ en el que se ponen en práctica nuevos estudios que demuestran que el uso de perros permite una mayor evolución en las terapias de personas que padecen de alguna enfermedad.

A nivel físico, los caninos ayudan en el desarrollo motriz de un paciente, pero uno de los valores agregados es el aspecto psicológico. La terapia con estos animales es de gran importancia en casos donde los menores han sido víctimas de matoneo, abandono o han sufrido fuertes emociones tras catástrofes naturales o la pérdida de algún familiar.

Según María Mercedes Contreras, fisioterapeuta especializada de la Cruz Roja, el trabajo con los perros permite que los pacientes desarrollen nuevas formas de socialización con las personas. Las terapias donde los personas tienen una intervención directa con los animales generan cambios psicológicos, donde es posible observar resultados como la superación de algún trauma, obtener mayor seguridad, confianza, respeto, compañerismo, entre otros.

Los perros de terapia son un instrumento para facilitar los procesos de los profesionales de la salud, según Delta Society, una de las fundaciones más importantes y responsable de la certificación de estas mascotas en Estados Unidos. Dicha actividad tiene como propósito “promover la funcionalidad física, social, emocional y cognitiva desde una variedad de ambientes”.

¿Un ejemplo?

Esperanza Rojas Sarmiento es la madre de Juan Pablo Guasca Rojas, un niño de 12 años con síndrome de Down que desde hace tres años ha trabajado con la terapia asistida de perros en la Cruz Roja.

Esperanza cuenta que cuando Juan Pablo estaba en tratamiento en la Corporación Síndrome de Down, conoció el método de trabajar con animales como un mecanismo para estimular a los menores. Desde allí nació el interés por trabajar especialmente con perros.

Primero llegó Lucas, un cachorro que después de un año de trabajo murió. Luego tuvieron a Bombay, un samoyedo que fue entrenado durante ocho meses antes de empezar su trabajo con el niño y es el actualmente lo acompaña.

La mamá de Juan Pablo asegura que este tratamiento le ha permitido a su hijo tener mayor independencia y mejor desarrollo físicomotriz, pero sobre todo una evidente evolución a nivel emocional.

Ella recomienda quitar los tabúes respecto a la terapia asistida con animales, en especial con perros. “Es necesario eliminar el miedo, pensando que los perros van a morder a nuestros hijos o les van a hacer algún daño; por el contrario, estos animales son de gran ayuda para su proceso”, dice.

A través de la experiencia que ha obtenido con Juan Pablo, Esperanza hace un llamado para que las personas que tienen algún miembro de la familia con una discapacidad experimenten con los animales y descubran que la terapia asistida con perros deja resultados muy positivos en el desarrollo integral del niño y de la familia.

Uno de los momentos más impactantes y que más recuerda Esperanza fue la despedida entre su hijo y su mascota. A Lucas, su primer perro, le habían diagnosticado un tumor en la cabeza y Juan Pablo sentía que debía despedirse de su compañero. Estando en el veterinario, el joven se arrodilló y abrazó a la mascota, y aunque desconocía que cuatro horas después su amigo iba a morir, la mirada de Juan y el ‘suspiro’ de Lucas fueron suficientes para entender que ese iba a ser su último adiós.

Un gracias para todos ellos.

Daniele Barbieri

Fuente: El Tiempo

Foto: Primero en noticias
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